Que la lluvia se presente como invitado sorpresa a una boda no tiene porqué quitarle encanto. Aquel día de septiembre trabajamos con paraguas y botas de agua, pero fue hasta divertido. Suiza tenía que estar presente en esta boda, además de en el corazón de la novia y en el de su familia, en algunos detalles de la decoración. Teníamos que convertir este mágico lugar de Tarragona en un pedazo de ese campo de Suiza que Susi nos describía cuando imaginaba su boda, sin que perdiese el toque de celebración hecha en casa. Como las mermeladas caseras que el abuelo de Susi preparó como regalo para los invitados. Las bodas DIY son siempre tan dulces…

Ceremonia con balas de paja y retales de tela, la suave luz de las velas y una sonrisa colgada de la cara de la novia. La felicidad es un lugar al que a veces es muy fácil transportarse. Y hay lugares en el mundo que están dedicados a la ilusión. Y hay bodas bonitas, aunque llueva.

Fotos de Sara Lázaro • Diseño gráfico Project Party Studio